Se escucha un viento lejano
esta mañana clara, de brillo suave,
de pequeñas y onduladas nubes blancas.
Y tu presencia se acerca
para posarse en mi mente,
como mariposa de alas tiernas…
Mi amada.
Nostalgias de caminos compartidos
entre abrazos de luz,
que ahora regresan a mi pecho
y alegran el alma.
Y un latir armónico
descansa entre mis manos,
avivando el fuego
de un amor sin condiciones,
que disuelve distancias.
Es el retorno de la vida limpia y clara,
que brota mágicamente
cada vez que me conecto
con tu esencia enamorada.
Francisco Gallardo Perogil. Poeta



